domingo, 4 de mayo de 2008

Sé tú mi referente.

Nos encontramos el jueves, más allá de la Fuente del Avellano, ¿recuerdas? Tenía miedo. Miedo del mundo, de que los grupos de turistas me descubriesen, miedo a pisar un camino por primera vez, a no tener un rumbo fijo, a perderme, a todo lo desconocido y tenía miedo a estar sola. Y de repente, sin previo aviso, saliste, altiva, de entre las zarzas secas que quedaban en la orilla de la vereda, erguida, con tu flor al frente, como estandarte sangriento de guerra alzado en el fragor de la batalla. No temiste a sus brazos enmarañados ni a las espinas que te acechaban como cuchillas. Y saliste a ver la claridad de la primavera.


Por todo ello, guíame. Enséñame a sacar el pecho en el fragor de la batalla. Desvélame el secreto de tu fortaleza, dime, ¿cómo te mantienes en pie, así, en la adversidad?



-Sé tú mi referente.-Te dije mientras buscaba el mejor ángulo desde el que retratar tu lucha.


Y cómo si de una respuesta se tratase, te sacudiste de un lado a otro, mecida por el viento, apenas levemente, sin rozar las espinas que cautiva te tenían, justo en el momento en el que apreté el obturador.



No hay comentarios: