A un día le sigue otro, a ese otro, otro más. No sería el 1 de Enero muy diferente de un 3 de Enero de no ser porque así lo queremos considerar nosotros.
Podríamos haber escogido un equinocio, un día de solticio, pero no, somos así, cogimos un día casi al azar. Si a esto le sumamos que ni siquiera tenemos el calendario más exacto conocido y creado por el hombre el resultado es que es una elección sumamente trivial, aunque necesaria.
Necesitamos contar los años, y de paso aprovechar un dia para poder cambiar nuestros rumbos, para hacer todas esas promesas de año nuevo que luego cumpliremos o no.
Para todo aquel que piense celebrarlo: FELIZ AÑO NUEVO.
sábado, 20 de diciembre de 2008
viernes, 19 de diciembre de 2008
CONTRADICCIONES CON TRADICIONES (resumen de las costumbres navideñas)
¿Qué celebramos? ¿La llegada al mundo de un niño hace 2009 años (o mejor, según los últimos datos, hace 2012 años)? ¿Celebramos lo mucho que nos queremos y lo bien hermanados que estamos con nuestra familia y amigos? ¿Celebramos lo bien que nos llevamos los unos con los otros? ¿Celebramos que asesinasen a un montón de niños? ¿Celebramos que tres reyes hiciesen regalos lujosos a un niño pobre nacido en un pesebre?
Supuestamente celebramos el nacimiento de un niño de orígenes semidivinos o divinos en las peores condiciones posibles, recordemos su familia era paupérrima, se hallaban de viaje a la fuerza y para colmo de males algún gobernante de la época, celoso por el origen celestial del niño, fuerza a la familia al exilio. Nos basamos en nuestras ideas católicas y dotamos a estas fechas de la caridad, el sentimiento de humanidad, la felicidad y ese funtamental "ayuda al prójimo como te gustaría que te ayudasen a tí", tal y cómo hubiese sido deseable en aquellos momentos para esta familia (y muchas otras de esa y esta época).
Y claro, todo eso hay que ponerlo en marcha, llevarlo a cabo, pero es tan dificil...
Primero están los preparativos. Hay que comprar adornos, incluso si esos adornos no corresponden en absoluto con nada relacionado con la celebración religiosa (¿Qué pintan un abeto o un muñequito de nieve, por muy lindos y "tradicionales" que sean?).
Luego está el ser amable con todas esas personas que durante todo el año llevamos saludando con desgana o ignorando de pleno, que se nos quedan mirando mientras piensan "¿y a este personajillo qué le ha pasado hoy?", hasta que caen en la cuenta de que para algunas personas la navidad es más que las luces de las calles y arbolitos adornados, hay que incorporar la hipocresía.
También hay que volver a juntar a la familia, y a ser posible aparentar. No importa si el cuñado de tu tio político acaba de llegar de Cabo Verde o de varear olivos verdes, seguramente te mostrará lo bien que ha ido todo y lo estupenda y maravillosa que es su vida, así no pueda dormir de la úlcera de estómago que le salió hace tres meses de pensar que no podía llegar a fin de mes si el Euribor no daba un poco de tregua (¡Qué suerte ha tenido el joio al final con esto de la crisis y las medidas para paliarla!). ¿Qué te llevas mal con alguno? Tampoco importa, sólo es un rato, finges, y si puedes le das un par de espuntadas, de esas que te dejan preguntándote si llevaba segunda intención. (Sí, la llevaba.) Y si no va a colar, está la opción hemos decidido una celebración aún más íntima.
Ya que estamos todos juntos y bien hermanados, habrá que comer de lo bueno, lo mejor. Lo mejor que permita el bolsillo, claro está, porque con lo que aumentan los precios por estas fechas... Eso sí, por muy caritativos que seamos, así nos estemos comiendo un pavo por persona, si tres calles más allá vemos a alguien que vive entre cartones, no lo invitaremos, en todo caso le indicaremos donde está el comedor público si es que no podemos mirar a otro lado por los problemas cervicales. (Todo este derroche, recordemos, era para celebrar el nacimiento de un niño en un portal, que si llega a nacer en un palacio ni os cuento lo que habría que hacer).
Después llega el día 28, día de los inocentes, una celebración que roza lo macabro, ni punto de comparación con el Halloween ese. ¡Celebramos que asesinasen a niños pequeños gastando putadillas al prójimo! Luego nos reimos de su reacción y la comentamos con otros, no vayamos a dejarla en petit comité pudiendo publicarla en los periódicos.
Más tarde nos encontramos con nochevieja y año nuevo, pero como es un constructo social comumente aceptado y no vinculable a ninguna religión, aunque en este punto tengo mis dudas, los dejaré para otro día.
Y por último la guinda del pastél: los Reyes Magos (y/o Papá Noël, lo mismo da).
Como durante todo el año hemos sido muy buenos, debemos de tener mucho regalos. Eso es lo que los niños aprenden primero de la navidad. Si al niño Jesús le regalaron oro, incieso y mirra (lo cual es un poco raro para provenir de una familia paupérrima, y además, si fuese así, ¿para qué huir a Egipto pudiendo comprar a Herodes con el oro?) nosotros no seremos menos. Si hace falta pediremos un préstamo, y si no me endeudo me quedo a cero, pero hay que regalar y ser agasajados a lo grande. Mientras, los grandes almacenes se frotan las manos y se quejan del descenso de ventas con respecto a otros años. Pero ahí siguen, repletos de gente hasta el cierre del día 5. ¿Y qué hacemos mientras tanto con esos niños que también se han portado bien todo el año pero a los que los Reyes Magos no les podrán traer regalos? Bueno, para eso están las obras caritativas, los carmelos de la cabalgata y sino, que se hubiesen portado mejor.
Y el dia 7 de Enero... ¡Oh, blanca Navidad perdida! ¡Comerse lo que todavía queda de Nochebuena! ¡Si te saludé hace tres días ya no me acuerdo! ¡No me gusta lo que me han regalado! ¡Vuelvo al trabajo! Voy al gimnasio a redimirme de las cenas. Y los comerciantes se siguen frotando las manos: llegaron las rebajas, señores.
Después de este breve resumen de las costumbres navideñas, si te interesa el tema puedes ver, en lugar de la típica "Mujercitas", algo más "castizo", PLÁCIDO (Berlanga, 1961), la "belleza" de la Navidad en versión artística y sin censurar.
Supuestamente celebramos el nacimiento de un niño de orígenes semidivinos o divinos en las peores condiciones posibles, recordemos su familia era paupérrima, se hallaban de viaje a la fuerza y para colmo de males algún gobernante de la época, celoso por el origen celestial del niño, fuerza a la familia al exilio. Nos basamos en nuestras ideas católicas y dotamos a estas fechas de la caridad, el sentimiento de humanidad, la felicidad y ese funtamental "ayuda al prójimo como te gustaría que te ayudasen a tí", tal y cómo hubiese sido deseable en aquellos momentos para esta familia (y muchas otras de esa y esta época).
Y claro, todo eso hay que ponerlo en marcha, llevarlo a cabo, pero es tan dificil...
Primero están los preparativos. Hay que comprar adornos, incluso si esos adornos no corresponden en absoluto con nada relacionado con la celebración religiosa (¿Qué pintan un abeto o un muñequito de nieve, por muy lindos y "tradicionales" que sean?).
Luego está el ser amable con todas esas personas que durante todo el año llevamos saludando con desgana o ignorando de pleno, que se nos quedan mirando mientras piensan "¿y a este personajillo qué le ha pasado hoy?", hasta que caen en la cuenta de que para algunas personas la navidad es más que las luces de las calles y arbolitos adornados, hay que incorporar la hipocresía.
También hay que volver a juntar a la familia, y a ser posible aparentar. No importa si el cuñado de tu tio político acaba de llegar de Cabo Verde o de varear olivos verdes, seguramente te mostrará lo bien que ha ido todo y lo estupenda y maravillosa que es su vida, así no pueda dormir de la úlcera de estómago que le salió hace tres meses de pensar que no podía llegar a fin de mes si el Euribor no daba un poco de tregua (¡Qué suerte ha tenido el joio al final con esto de la crisis y las medidas para paliarla!). ¿Qué te llevas mal con alguno? Tampoco importa, sólo es un rato, finges, y si puedes le das un par de espuntadas, de esas que te dejan preguntándote si llevaba segunda intención. (Sí, la llevaba.) Y si no va a colar, está la opción hemos decidido una celebración aún más íntima.
Ya que estamos todos juntos y bien hermanados, habrá que comer de lo bueno, lo mejor. Lo mejor que permita el bolsillo, claro está, porque con lo que aumentan los precios por estas fechas... Eso sí, por muy caritativos que seamos, así nos estemos comiendo un pavo por persona, si tres calles más allá vemos a alguien que vive entre cartones, no lo invitaremos, en todo caso le indicaremos donde está el comedor público si es que no podemos mirar a otro lado por los problemas cervicales. (Todo este derroche, recordemos, era para celebrar el nacimiento de un niño en un portal, que si llega a nacer en un palacio ni os cuento lo que habría que hacer).
Después llega el día 28, día de los inocentes, una celebración que roza lo macabro, ni punto de comparación con el Halloween ese. ¡Celebramos que asesinasen a niños pequeños gastando putadillas al prójimo! Luego nos reimos de su reacción y la comentamos con otros, no vayamos a dejarla en petit comité pudiendo publicarla en los periódicos.
Más tarde nos encontramos con nochevieja y año nuevo, pero como es un constructo social comumente aceptado y no vinculable a ninguna religión, aunque en este punto tengo mis dudas, los dejaré para otro día.
Y por último la guinda del pastél: los Reyes Magos (y/o Papá Noël, lo mismo da).
Como durante todo el año hemos sido muy buenos, debemos de tener mucho regalos. Eso es lo que los niños aprenden primero de la navidad. Si al niño Jesús le regalaron oro, incieso y mirra (lo cual es un poco raro para provenir de una familia paupérrima, y además, si fuese así, ¿para qué huir a Egipto pudiendo comprar a Herodes con el oro?) nosotros no seremos menos. Si hace falta pediremos un préstamo, y si no me endeudo me quedo a cero, pero hay que regalar y ser agasajados a lo grande. Mientras, los grandes almacenes se frotan las manos y se quejan del descenso de ventas con respecto a otros años. Pero ahí siguen, repletos de gente hasta el cierre del día 5. ¿Y qué hacemos mientras tanto con esos niños que también se han portado bien todo el año pero a los que los Reyes Magos no les podrán traer regalos? Bueno, para eso están las obras caritativas, los carmelos de la cabalgata y sino, que se hubiesen portado mejor.
Y el dia 7 de Enero... ¡Oh, blanca Navidad perdida! ¡Comerse lo que todavía queda de Nochebuena! ¡Si te saludé hace tres días ya no me acuerdo! ¡No me gusta lo que me han regalado! ¡Vuelvo al trabajo! Voy al gimnasio a redimirme de las cenas. Y los comerciantes se siguen frotando las manos: llegaron las rebajas, señores.
Después de este breve resumen de las costumbres navideñas, si te interesa el tema puedes ver, en lugar de la típica "Mujercitas", algo más "castizo", PLÁCIDO (Berlanga, 1961), la "belleza" de la Navidad en versión artística y sin censurar.
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