Nada en el comienzo. Después el ente.
Sin forma un ente, sin nombre un color, un silencio apenas, nada en el cominenzo hubo. Reconociose ser. Súpose a sí. Sintiose en vida sin lo que esto era saber. Creyose gigante, incomparble y sin límites. Nunca estar creyó en parte alguna. Poder moverse creyó, más no en que lugar se movía. Y erró al creer pensar por sí.
De la estática al movimiento, infinito caos de veredas inexcrutables. De un, sin nombre, color a los tonos infinitos. Del eterno silencio al ruido eterno. Volviose palpable su mundo, a sí mismo su mundo hízose.
¿Quién comprender puede el caos de moléculas que la totalidad puebla? ¿Quién entender puede a la magia?
Palpó su entorno, lo miró y se vio. En ese momento tubo conciencia plena de existir. Entonces comprendió ser.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario